IBERIA NATURA

Dicen que hace muchos años, una ardilla podía cruzar la península Ibérica de lado a lado sin bajarse de los árboles. Eso hoy en día, a cambiado bastante.
Pero tenemos la satisfacción de contar con el país de mayor biodiversidad de flora y fauna de todo el continente europeo.
Más del 12% del territorio español está protegido por alguna denominación como Parque Nacional, Parque Natural, Reserva Natural, Paisaje Protegido, etc. Eso supone la protección de más de 6 millones de hectáreas terrestres y más de 254000 hectáreas marinas.
Es maravilloso caminar por alguno de estos espacios y observar el vuelo de un águila imperial; el ruido de un arroyo precipitándose por una cascada; el escándalo de la berrea producida por el celo del ciervo; el cambio de color de los hayedos en otoño...
Por todo esto y más, me lancé a crear este blog, para que a las personas que les guste caminar y observar la fauna y flora, sepan donde están los rincones naturales más bellos de este increible país de contrastes.
NO SOLO LOS HOMBRES HABITAMOS ESTE PLANETA.
¡¡¡CUÍDALO!!!



26 noviembre 2010

NACIMIENTO del RÍO PALANCIA

En esta ocasión, nuestras piernas nos llevarán a uno de los lugares más bellos de la geografía valenciana, el alto Palancia.

Y aunque el río Palancia discurre por ciudades tan bellas como Segorbe y Jérica, nada tiene que envidiar el pueblo castellonense de Bejís (con su famoso acueducto), lugar en donde saldremos a buscar el nacimiento del río.

Desde el final del pueblo, junto al acueducto (de dudoso origen), seguimos el camino asfaltado denominado carretera de los Cloticos. Tendremos que estar atentos, ya que en un ensanche del asfalto por la parte derecha, junto a un banco y un panel interpretativo, debemos dejar nuestros vehículos.

A este lugar se le llama la Santica, por disponer de una minúscula imagen religiosa encajonada en un hueco de la piedra que tenemos a la izquierda del asfalto.

Y es aquí, unos metros más adelante, en dirección a la fuente de los Cloticos, donde, una señal de madera hacia la derecha, nos indica el inicio de nuestra excursión; el PR V-275 nos llevará en unos 7 kilómetros hasta el nacimiento del riu Palància (río Palancia) y el espectacular estrecho del Cascajar.

Comenzamos nuestro caminar siguiendo la indicación de la señal del PR V-275 hacia la derecha, iniciando un descenso contínuo por pista acementada hasta llegar al cauce del río Palancia, el cuál atravesamos por el puente y nos deja en la masía del Puente.

A partir de aquí, el sendero se bifurca, teniendo dos opciones para continuar; una de ellas es tomar el camino de la derecha que sube por el monte que tenemos enfrente, llamado Cerro Simón, rodeándolo y acabando esta variante en el trayecto principal; la otra opción es seguir hacia la izquierda, en paralelo al río, hasta enlazar con la anterior opción; podemos decir que el segundo itinerario es el trayecto principal, y es el que tomaremos.

Por lo tanto, seguiremos hacia la izquierda, iniciando un pequeño ascenso, mientras seguimos caminando por camino acementado. En un lugar del camino, donde éste gira hacia la derecha, las marcas amarillas y blancas del PR nos conducen hacia la izquierda.

Tomamos esta pequeña senda que bordea un bancal de almendros. Hay que circular con cuidado, ya que el sendero es pequeño y tenemos un pequeño terraplen a la izquierda que desemboca en el río, pero las vistas del cauce con las copas de los amarillentos árboles ribereños, nos alegrarán la vista.

Una vez rodeado el bancal, subimos por un camino bastante roto, hasta volver a enlazar hacia la izquierda con el camino principal.

Unos metros más adelante, el camino se vuelve a bifurcar, debiendo de seguir recto. A la derecha tenemos las marcas del PR, que suben en dirección al monte. Éste es el camino que baja del Cerro Simón si hubiéramos elegido la opción de seguir por la derecha en la masía del Puente.

Continuamos recto, para encontrar las marcas amarillas y blancas detrás de un poste de la luz. Seguimos, atravesando una casa y poco después comenzaremos a caminar por una senda, la de la izquierda, ya que la de la derecha un aspa amarilla y blanca nos indica el camino equivocado.

A partir de ahora, transitaremos un buen trecho por senda, debiendo prestar mucha atención a las marcas del PR V-275, ya que la senda está un poco enmarañada de matorral y plantas que crecen a su paso, debido, seguramente, al poco tránsito de personas que circulan por ella.

Circularemos atravesando algunos bancales abandonados (o ese aspecto tenían), y de vez en cuando, escuchando el murmullo del agua que cae por alguna cascada, como la de la Torrecilla, el más bello salto acuático de todo el caudal del Palancia en la zona de su nacimiento. Pero no podemos acceder a ella. Su acceso se hace por la carretera de los Cloticos, siguiendo una senda señalizada. Aconsejo visitarla una vez realizada la excursión.

Llegaremos a las inmediaciones del camping Los Cloticos, caminaremos pegados entre la valla que cierra el perímetro de la instalación campista por la izquierda y la falda de la montaña que tenemos por la derecha.

Cruzaremos la acequia Patros y ascenderemos unos pocos metros para llegar hasta las cercanías de la fuente Seca, la cuál visitaremos.

Una vez contemplada la fuente, volvemos sobre nuestros pasos para seguir con las indicaciones del PR. Unos metros más arriba y hacia la izquierda la senda se hace un poco más ancha y, caminando entre pinos, saldremos a una pista forestal.

Tomamos la pista forestal hacia la izquierda, pasando al lado del camino de entrada del camping Los Cloticos, hacia la izquierda. Cruzaremos el río Palancia por segunda vez y subiremos unos pocos metros (atención a esta parte del camino, ya que los vehículos que bajan hasta el camping, no tienen casi visibilidad cuándo dan la curva antes de cruzar el río) hasta enlazar con el camino principal que se dirige hacia la fuente de los Cloticos y Bejís hacia la izquierda y El Molinar y el nacimiento del Palancia, hacia la derecha.

La fuente de los Cloticos está ubicada en una zona muy bonita y acondicionada para la visita. Parece, aunque no lo es, un área recreativa. Mucha gente de la zona viene hasta ella para llevarse garrafas de agua, ya que ésta es muy pura. Incluso existe una planta embotelladora. Ya que nuestra excursión no nos lleva hasta la fuente de los Cloticos, aconsejo visitarla cuando termine nuestra ruta.

Nuestro caminar se dirige ahora hacia la derecha. Transitamos por una pista forestal con vistas al cauce del río Palancia, donde sauces, chopos y olmos son los principales habitantes del soto acuático.

Unos minutos después, la pista se bifurca. Si siguiéramos recto, llegaríamos a la aldea de El Molinar. Por lo tanto, debemos de seguir hacia la izquierda. La montaña que tenemos hacia nuestra izquierda es Peñascabia, otro buen lugar para visitar en otra ocasión, ya que su conservación es excelente, incluyendo una microrreserva de flora.

La pista forestal, acompañada de cipreses, nos lleva hasta la casa del Forestal, situada a la derecha del camino. Nosotros seguimos recto, ascendiendo lentamente para pocos minutos después, comenzar un breve descenso hasta encontrarnos con el barranco del Resinero.

Unas cuántas piedras situadas estratégicamente, nos ayudan a salvar el cauce del barranco y nada más atravesarlo, unos carteles nos indican la dirección para visitar el nacimiento del río Palancia, hacia la derecha.



Hacemos caso a estas indicaciones (por la derecha) y caminando por un corto pero bello sendero tapizado de árboles caducifolios con hojas amarillentas, llegamos nuevamente al cauce del Palancia.

Con un poco de habilidad, cruzamos el cauce del río entre la ayuda de las piedras y de un tronco.



A partir de ahora, un pequeño pero precioso sendero nos guiará hasta el nacimiento del Palancia, por el margen izquierdo del río (el derecho en nuestro caso).

Tenemos que tener precaución en algunos pasos, ya que la senda nos tiene guardada alguna sorpresa, como raíces, piedras, barro, etc.

Llegaremos a un momento en el que vemos que la senda no tiene continuación. Es el momento de cruzar el minúsculo cauce del río. Cambiamos de margen, con cuidado de no resbalar con alguna de las muchas piedras que nos servirán de puente.


Indagando un poco, descubriremos, en una oquedad de la piedra situada a la izquierda, el nacimiento del río Palancia.

El nacimiento en sí no es una grandiosidad; lo es el entorno en el que brota sus aguas de la roca; la virginidad de la zona, la tranquilidad que existe y el vuelo de los buitres leonados, invitan a tumbarse en este idílico lugar.



Pero nosotros, los humanos, curiosos por naturaleza, no podemos contener la intención de introducirnos en el cañón que tenemos enfrente.

Es el llamado estrecho del Cascajar, por el cuál nos introduciremos, teniendo mucha precaución cuando subamos por las inmensas piedras que ha labrado el agua desde tiempos remotos, ya que algunas son muy resbaladizas.

En casi la totalidad del recorrido del estrecho, iremos tocando con las manos ambas paredes, ya que las separan un máximo de 2 metros.

Metro a metro iremos avanzando por el cañón del Cascajar, hasta su desembocadura, la cuál veremos claramente, ya que el estrecho deja de ser tal, y se abre de una forma repentina.

Quiero recordar que no es aconsejable transitar el estrecho del Cascajar cuando llueve, ya que la piedra que debemos atravesar, se vuelve mucho más resbaladiza, pudiendo causar algún accidente desagradable. Tampoco hay que entrar en él cuando existe riesgo de fuertes lluvias, ya que nos podríamos encontrar en una situación bastante alarmante si estamos dentro de él.

Justo al final del estrecho del Cascajar, terminará nuestra excursión. Ahora, ya podremos darnos la vuelta y tomar un descanso junto al nacimiento del Palancia, en silencio, para no perturbar el canto de las pequeñas aves, y escuchar el sonido de la naturaleza en plena acción.

DATOS RUTA



Tiempo empleado >>> 1,32 horas

Este tiempo se registró a la vuelta, ya que tuve problemas técnicos cuando hacíamos la ida.

ACCESO

Partiendo de Bejís, salimos del pueblo en dirección hacia la fuente de los Cloticos y el camping Los Cloticos, siguiendo un camino asfaltado.

Pasaremos al lado del acueducto de los Arcos, dejándolo a la izquierda y en 1 kilómetro, llegaremos al ensanche del asfalto, situado a la derecha, junto a un banco y un panel interpretativo, donde dejaremos nuestro vehículo. Atención porque hay muy poco hueco para estacionar. Máximo 3 o 4 vehículos.

Justo al otro lado del asfalto, a la izquierda, tenemos la pequeña imagen religiosa llamada la Santica.

21 octubre 2010

SABINAR MILENARIO de LAS BLANCAS

Aprovechando que estábamos en la zona para ascender al pico más alto de la Comunidad Valenciana, el Calderón, decidimos incluir para este día, una ruta circular que nos llevaría a conocer a los seres vivos más longevos que habíamos visto nunca: las sabinas albares de las Blancas.

Y para ello, nos dirigimos hacia la comarca del Rincón de Ademuz, que, aunque en territorio aragonés, pertenece a Valencia.

Nuestro punto de inicio es el pequeño núcleo urbano de Puebla de San Miguel (Valencia).

Comenzamos nuestra excursión en la plaza de la iglesia de San Miguel, girando hacia la izquierda, siguiendo recto hasta el cruce de la carretera CV-363, que une los pueblos de La Losilla con Riodeva y Camarena de la Sierra.

Tomando la dirección hacia La Losilla, hacia la derecha, iremos caminando sobre el asfalto de la carretera CV-363, por lo que llevaremos precaución y, siempre, circulando por la izquierda.

A los pocos metros, nos encontramos a mano izquierda, una casa forestal y junto a ella una señal del PR-CV 131.8, por el cuál transitaremos a la vuelta.

Seguimos por la carretera, y unos metros más adelante, nos encontramos a la derecha, la ermita de la Purísima, la cuál visitaremos, teniendo cuidado al cruzar la carretera.

Una vez echado un vistazo al monumento religioso, proseguimos nuestra excursión. Hacia la derecha y nuevamente por la carretera, seguiremos la vía asfaltada hasta llegar a una pista forestal que nos saldrá a nuestra izquierda, con cartel informativo de direccíon y distancia hacia el mirador del Mirar Bueno y las sabinas milenarias de las Blancas.

Tomamos dicha pista forestal, que durante unos largos minutos y en contínuo ascenso, nos enseñará unas bonitas vistas del parque natural de la Puebla de San Miguel, donde los pinos y las sabinas son dueñas del terreno.

Unos cuántos minutos después, llegaremos a un collado, donde está ubicado un corral para el ganado, junto a una gran sabina, donde se ubica unos pocos metros más adelante, hacia la izquierda, un sendero con las marcas amarillas y blancas del PR-CV 131.8, que de momento no tomaremos, sino a la vuelta.

Por lo tanto, continuamos nuestro camino, siguiendo la pista forestal que sigue ascendiendo.

Pasaremos al lado de un depósito de agua, casi seguramente instalado para sofocar incendios forestales. Al cabo de unos minutos, y, en otro collado, un camino nos sale hace la izquierda, con indicación hacia el mirador del Mirar Bueno. Lo tomamos.

Continuamos por este nuevo camino, ahora en bajada, desechando un camino muy poco visible que nos sale por la izquierda, hasta llegar al mirador del Mirar Bueno, excelente sitio para contemplar Puebla de San Miguel y sus alrededores y, para descansar un rato después de una larga subida, en el banco de madera junto a la sombra de una sabina albar.

Una vez tomado un merecido descanso y habiendo repuesto energía, continuamos nuestra ruta, volviendo sobre nuestros pasos, hasta el cruce donde está situado el cartel que nos señala la dirección hacia el mirador.

Giramos hacia la izquierda, y unos minutos después, junto al camino contemplamos una enorme sabina albar en una curva hacia la izquierda. Atención, por que poco después, un sendero nos saldrá a nuestra izquierda (que si mal no recuerdo, tenía una estaca de madera pintada con los colores de PR), el cuál debemos tomar. Si nos pasamos dicha senda, no hay problema, ya que unos minutos después, siguiendo por la pista forestal, un camino a mano izquierda nos llevará a nuestro destino. Pero el recorrido por la senda es más corto y más bello.

La senda continúa en descenso hasta cruzar una pequeña rambla, prosiguiendo en subida hasta llegar a un camino. Lo atravesamos y... nuestros ojos se llenan de asombro contemplando los enormes árboles existentes. Estamos en el paraje de las Blancas, lugar donde habitan las sabinas albares más impresionantes y viejas de la Comunidad Valenciana.

Estos árboles relictos que según algunos técnicos en la materia, tienen una edad comprendida entre los 1000 a 2000 años, son auténticos fósiles vivos que la madre naturaleza los conserva con una excelente salud.

Algunos ejemplares con sus tortuosos troncos, y, sobre todo, con su enorme porte (véase el especimen humano alojado junto a uno de ellos), hacen, de este paraje, uno de los más maravillosos lugares de la geografía ibérica.

Dispondremos de todo el tiempo que deseemos para visitar todas las sabinas albares del lugar, fotografiándolas y rogando para que a ningún humano se le ocurra "profanar" este precioso enclave natural. También existe una fuente en este paraje.

Una vez visto el paraje en profundidad y haber descansado bajo la sombra de alguna de estas sabinas, continuaremos nuestro recorrido volviendo sobre nuestros pasos.

Primero, cogeremos la senda por la que vinimos hasta llegar a la pista forestal. Una vez en ella, giramos hacia la derecha hasta llegar a la senda balizada como PR-CV 131.8, cercana al collado donde se ubica el aprisco por el que pasamos en la subida hacia las sabinas. Ni que decir tiene, que pasamos de largo el camino que nos conduce hacia el mirador del Mirar Bueno.





Tomamos la senda hacia la derecha, que en contínua y algo resbaladiza bajada, nos deja en el barranco del Chorro, qué, por cierto, antes de cruzarlo, hay una zona donde existen ejemplares de fósiles (que por mucho que miramos, nosotros no vimos ninguno).





Una vez cruzado dicho barranco, seguimos por la senda por el margen derecho del barranco del Chorro, hasta llegar a la fuente del Javandal.

Siguiendo la senda en contínua bajada, unos minutos después observaremos la cercana población de Puebla de San Miguel, cerciorándonos del poco tiempo que nos queda de excursión.

Continuamos por la senda hasta llegar a una edificación donde hay una balsa y una gran encina. Giramos hacia la izquierda y siguiendo este camino, nos llevará hasta la casa forestal situada junto a la carretera CV-363, que vimos al poco de iniciar este itinerario.

Ahora, solamente nos queda girar a la derecha, caminando (por la izquierda) por la carretera CV-363 hacia Puebla de San Miguel, llegando al cruce de la carretera. Seguimos hacia la izquierda, ya en el pueblo, para girar una última vez hacia la derecha y desembocar en la plaza de la iglesia de San Miguel, final de nuestro recorrido.

No se me quita de la cabeza las escultóricas figuras de las sabinas albares de las Blancas, pensando en la cantidad de aves que se habrán posado en sus ramas; los gélidos inviernos que llevan, postradas estoicamente sin quejarse, puesto que, como nosotros, son seres vivos; solo piden que se les trate bien, que ningún humano tale su cuerpo ni queme su hogar y ellas nos devolverán ese afecto, dándonos sombra en un sofocante día veraniego.

La verdad es que sólamente ellas, se merecen la protección de parque natural de la Puebla de San Miguel.

DATOS RUTA


Tiempo empleado >>> 2,54 horas

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ACCESO

Llegamos a Puebla de San Miguel desde La Losilla a través de las sinuosas carreteras CV-363 (en dos tramos) y TE-V-6011, después de casi 19 kilómetros.

Giramos a la izquierda en el cruce existente en la carretera CV-363 y entramos en Puebla de San Miguel. Si siguiéramos a la derecha la carretera nos llevaría a las poblaciones turolenses de Riodeva y Camarena de la Sierra.

Seguimos la calle recto y al final de ella, giramos a la derecha, ubicándonos en la plaza de la iglesia de San Miguel, donde estacionaremos nuestros vehículos, si es posible.

Si no encontramos ningún lugar para estacionar, podremos dejar nuestros vehículos a la entrada del pueblo, cerca de una fuente, siempre y cuando no estorbe al tránsito rodado.

03 septiembre 2010

SALTO de POVEDA

El salto de Poveda es la segunda de nuestras excursiones que realizamos en el parque natural del Alto Tajo.

No muy lejos de la localidad guadalajareña de Poveda de la Sierra, se encuentra la laguna de Taravilla, punto de inicio de nuestra excursión.

El punto de inicio de nuestra ruta, se encuentra en el lugar habilitado como aparcamiento de la laguna de Taravilla, junto al cartel informativo de la excursión que vamos a realizar.

Es una ruta circular de unos 6 kilómetros, la cuál vamos a alargar casi 4 kilómetros más para poder visitar el área recreativa de la fuente del Berro, lugar idóneo para pegarnos un refrescante baño en las esmeraldas aguas del río Tajo.

Comenzamos nuestro caminar, junto al poste indicador de la excursión que llevaremos a cabo, remontando el camino de tierra por el que hemos venido en nuestro vehículo.

Después de una corta subida, a nuestra izquierda nos saldrá una senda (señalizada como inicio de nuestra excursión) que nos llevará al salto de Poveda.

Antes de tomar dicha senda, caminamos unos pocos metros hacia arriba siguiendo el camino, hasta el mirador en el cuál se observa la bonita laguna de Taravilla, lugar en el que habita y cría algunas clases de anátidas en el cinturón de carrizo y masiega que delimita la lámina acuática.

Una vez observado la laguna, continuamos nuestra ruta tomando la senda anteriormente citada. Dicha senda está marcada por los colores rojo y blanco del GR-113 (creo recordar). En la fuerte bajada, caminamos junto a pequeñas encinas y quejigos, hasta llegar a las inmediaciones del salto de Poveda.

Una vez metido en el pinar de pino laricio, nos saldrá una senda a mano izquierda que nos lleva al muro de la antigua presa. Podemos acercarnos para tener un punto de vista diferente al que veremos después. Solamente hay que prestar un poco de atención, sobre todo si vamos con niños, ya que transitamos por la coronación de la vetusta presa, siendo el ancho de la misma, estrecha.

Seguimos por la senda que transitábamos, hasta llegar a un punto en el que si bajamos unos pocos metros por una senda hacia la izquierda, tendremos unas preciosas vistas del salto de Poveda, que, por cierto, me sorprendió gratamente la cantidad de agua que llevaba siendo el mes de Julio.

Dicho salto, era en la antigüedad una presa que se construyó para crear electricidad, mediante una central hidroeléctrica. Cuando quedó en desuso dicha central, el río Tajo, el caudal más largo de nuestra península, destrozó con su ímpetu y fuerza una parte del muro de la presa, creando una preciosa cascada de unos 20 metros. Las antiguas piedras que sostenían el muro de la presa, hoy en día cubiertas de musgo, certifican, junto a ejemplares de mirlo acuático y truchas, que la madre naturaleza es capaz de arreglar lo que la mano del hombre intenta destruir.

Continuando nuestro recorrido, unos minutos después se abre un claro en el pinar. Estamos en una zona en la que antiguamente el hombre cultivó algunos árboles frutales, sobreviviendo, hoy en día, algunos de ellos de manera asilvestrada.

Unos metros más adelante, atravesaremos una pradera habitada por espinos, con huellas de algunos ungulados si el suelo está húmedo.

Nos encontramos en un meandro abandonado, una antigua zona por la que el río Tajo atravesaba sus aguas y que, debido a alguna riada, que cambió el rumbo del cauce, dejó esta zona aislada hasta que se secó.

Continuamos nuestra ruta, siguiendo el sendero que está indicado con algunas balizas de madera en las cuáles una flecha de color morado nos indican el camino correcto, ahora transitando en paralelo al río Tajo, bajo el pinar.

Unos minutos después, abandonaremos el márgen derecho del Tajo a través de un pequeño puente, la pasarela de pescadores, único punto por el que se puede cruzar el río sin mojarse.

Las vistas del verde Tajo y su bosque de ribera reflejado en el agua, nos absorverán durante unos minutos, que aprovecharemos para hacer un pequeño descanso, escuchando el cantar de las pequeñas aves que llegan a este punto para beber.

Una vez cruzado la pasarela, subimos por la senda hasta que desemboca en un camino. Dicha pista es la que da acceso a las casas del Salto por el puente de Poveda.

Nosotros giramos a la derecha hacia el puente de Poveda. Pero dicho puente no será nuestro objetivo, sino el área recreativa de la fuente del Berro, situada a casi 2 kilómetros desde la pasarela de pescadores.

El camino, una ancha pista forestal, discurre en paralelo al río Tajo, por su margen izquierdo. Mientras caminamos, vamos contemplando las paredes rocosas que emergen a la derecha del Tajo. Vamos caminando por el GR-113, denominado camino natural del Tajo hasta llegar al área recreativa de la fuente del Berro, lugar en el que también se incluye un área de acampada.

Dicha fuente, se localiza en la orilla del río Tajo, siendo este un buen lugar para refrescarnos, bien echando un trago de la cristalina agua de la fuente, o dándonos un buen baño en el río Tajo.

Una vez repuestas nuestras energías, volvemos sobre nuestros pasos hasta la pasarela de pescadores.

Seguimos recto, en dirección a las casas del Salto. Por el camino, en la derecha, podremos observar, aparte del pino laricio, ejemplares de pino silvestre, avellanos, y algún acebo.

Unos minutos después, un par de caminos a mano izquierda nos indican la dirección para ir al salto de Poveda. Nosotros seguiremos recto hasta llegar a las casas del Salto, antiguas instalaciones hidroeléctricas, hoy en día aprovechadas para el turismo rural, incluido, un bar.

Fue nada más verlo, y una tentación "rubia" te llamaba, pero un cielo negro nos hizo continuar, dejando el "zumo de cebada" para más tarde.

Nada más atravesar las casas del Salto, un cartel indicador nos señala la dirección a tomar hacia la laguna de Taravilla, a través de una senda que nos sale por la izquierda.

Tomamos dicha senda, y en una ligera bajada, rodeados de chopos, tilos y fresnos, con señalización del GR-113, nos conduce hasta el río Tajo. Y es aquí, donde un hito de madera nos indica la dirección a seguir mediante una flecha que nos señala a la otra orilla del río.

Y ahora queda lo mejor y más divertido de toda la excursión: tenemos que vadear el Tajo, ya que no existe ningún tipo de puente que salve el cauce. A esta zona se le denomina el vado de Poveda.

Aunque la senda sigue hacia la derecha sin cruzar el Tajo, el vadeo es en este lugar, atravesándo el cauce en diagonal, cercano a unos juncos. Ni que decir tiene que sólo se puede atravesar cuando las condiciones sean favorables, ya que con una crecida del río Tajo, deberíamos renunciar a vadearlo.

Yo, que ya iba preparado con mis zapatillas "anfibias", pasé el primero para evaluar el caudal, que aunque parecía que estaba bastante tranquilo, la corriente te empujaba un poco. No tuve ni que quitarme los pantalones cortos (aunque algo se me mojaron), ya que el río, en el punto más profundo de este vadeo, no me llegó en ningún momento a la cintura (mido 1'71 metros).

Una vez que atravesé el cauce del Tajo, avisé a mi mujer para que lo cruzase; y mientras lo hacía, yo, inmortalicé el momento, grabando un vídeo en medio del Tajo, jugándome la vida de la cámara de fotos, que no sería la primera vez que muere ahogado un aparato electrónico en mis manos.

Y cuando ella atravesó el río, hicimos un descanso, momento en el que aproveché para bañarme en el Tajo, ya que no lo había echo antes en la fuente del Berro.

No estuvimos mucho tiempo, ya que la nube negra cada vez estaba más cerca, y puesto que todos los días nos había llovido a partir de las 6 de la tarde, reiniciamos nuestro trayecto rápidamente.

Existe otro poste indicador de la dirección correcta, pero está tendido en el suelo, seguramente tirado por alguna crecida del Tajo, ya que está situado al lado del cauce del río.

Pero la senda se intuye bastante bien, teniendo que elevarse unos pocos metros hasta llegar a un área recreativa y desde ésta, coger un camino que sale por la izquierda.

Dicho camino, en contínuo ascenso, nos deja entrever, entre la vegetación, el desagüe natural de la laguna de Taravilla, a través del barranco que tenemos a nuestra izquierda.

Llegamos a un cruce de caminos, tomando el ramal izquierdo y que en unos minutos nos llevará al aparcamiento de la laguna de Taravilla. El camino de la derecha se dirige en todo momento paralelo al río Tajo, hasta el puente del Martinete, cercano a la primera de las excursiones que realizamos en el Alto Tajo. El camino de enfrente, circunvala la laguna de Taravilla.

Antes de llegar al aparcamiento, a mano derecha hay un área recreativa en la cuál nos podemos internar en la laguna de Taravilla por un acceso de cemento. Pero solamente para tener otro punto de vista de la laguna, ya que está prohibido el baño en ella.

Unos metros más adelante, llegamos al aparcamiento de la laguna, poniendo punto y final a la excursión.

Esta preciosa ruta nos ha enseñado la fuerza que tiene la naturaleza, capaz de destrozar una obra creada por el hombre para que un río siga su curso natural, creando una impresionante cascada que armoniza perfectamente con el medio; todo ello en una zona en la que el turismo es escaso (comparándola con su vecina serranía de Cuenca), una de las razones del perfecto estado medioambiental de la zona manchega del Alto Tajo.

Por cierto, una media hora después de acabar nuestra excursión, como bien predecimos, nos cayó un agua... y no fueron 5 minutos precisamente, sino 2 horas. Buena decisión no parar en el bar.

DATOS RUTA


Tiempo empleado >>> 2,40 horas

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ACCESO

Desde Poveda de la Sierra seguir la carretera CM-210 dirección Taravilla y Molina de Aragón hasta llegar, a casi 10 kilómetros, a la señal que nos indica a la laguna de Taravilla por un camino a la derecha, atravesando durante este trayecto cuatro barrancos u arroyos estivales, el arroyo de la Hoz, el río Tajo y el río Cabrillas.

Una vez tomado dicho camino y bastante menos de 1 kilómetro después, el camino se bifurca, tomando el ramal derecho.

Pasado menos de 1 kilómetro, y tras cruzar el río Cabrillas, un camino nos sale a la izquierda, continuando por el camino de la derecha.

Casi 3 kilómetros después, un nuevo camino nos sale por la derecha; continuamos recto.

Después de algo más de 2 kilómetros, llegamos al aparcamiento de la laguna de Taravilla, dejando unos metros antes un camino a mano izquierda que bordea dicha laguna.

22 julio 2010

BARRANCO del HORCAJO

Ya que este año, disponiamos de las vacaciones en el mes de Julio, mi mujer y yo decidimos dedicar unos días de éstas a visitar uno de los parques naturales más grandes de nuestro país, y el mayor de Castilla - La Mancha, el Alto Tajo.

Sus enormes cañones formados por el río Tajo, la inmensa masa forestal dominada por el pino silvestre, laricio y rodeno, sus abundantes aguas en forma de ríos y arroyos y sus espectaculares miradores, hacen del Alto Tajo, uno de los mejores espacios naturales de nuestra península.

También cabe destacar, la poca presencia humana en todo el área natural, casi inalterada por la mano del hombre, el cuál, ha sabido aprovechar los recursos que les brinda la naturaleza, como por ejemplo, los "gancheros", personas que transportaban los troncos arbóreos a través del Tajo desde tiempos inmemoriales.

Pero también, el hombre fue el causante de una de las mayores desgracias naturales ocurridas en España en los últimos años. Un devastador incendio que asoló casi 13000 hectáreas y mató a 11 retenes, arrasó, hace ahora 5 años, el norte del parque natural del Alto Tajo, llevándose tras de sí, más de 2000 hectáreas de alto valor ecológico.

Pero dejemos las malas noticias del pasado para recrearnos en los lugares más interesantes para caminar dentro del parque natural del Alto Tajo.

La primera de las excursiones que realizamos fue la del barranco del Horcajo, pequeño curso de agua que tributa al río Tajo.

Cerca del pueblo de Peralejos de las Truchas (Guadalajara), pasado el puente del Martinete se encuentra la salida de esta ruta.

Comenzamos en el panel informativo de dicha excursión, subiendo por el camino que tenemos enfrente, caminando entre quejigos, pinos silvestres y arces.

A los pocos minutos, llegamos al collado de Hoyo Redondo, lugar donde el pinar se solapa perfectamente con las praderas. Con las primeras o las últimas luces del día, se pueden observar en esta zona ciervos y gamos, sobre todo en las épocas de sus celos, la berrea y la ronca, respectivamente.

Continuamos nuestro recorrido, ahora en descenso, hasta llegar a la confluencia del arroyo o barranco del Horcajo.

Unos metros antes de que dicho cauce cruce el camino, nos saldremos de éste por la derecha siguiendo las indicaciones de un par de hitos de madera con una flecha de color azul. Dichas indicaciones, son las correspondientes a esta excursión, por lo tanto, siempre deberemos de seguirlas, aunque también nos acompañarán las marcar del GR-66, el cuál deberemos seguir.

Una vez abandonado dicho camino, seguiremos nuestra marcha a través de una senda, que al principio está poco marcada, pero los hitos de madera guiarán nuestro destino. Atravesando un prado iremos descendiendo poco a poco hasta llegar a la zona donde debemos de pasar al otro lado del barranco u arroyo del Horcajo.

Por lo tanto, cruzamos el barranco del Horcajo, caminando por la margen izquierda, siguiendo las marcas del GR-66, ya que la baliza de madera que existe en este lugar, no indica dirección alguna.

A partir de ahora, el descenso se acentúa. Estamos en la parte más bella de todo el barranco del Horcajo, lugar de extraordinaria belleza en el que conviven tilos, avellanos, acebos, pinos laricios y silvestres de gran porte y el singular vuelo del buitre leonado, rey y señor de los escarpes rocosos de las paredes calizas.



Caminando con cuidado, iremos bajando al son del murmullo del agua del barranco, observando las especies de flora y, sin dejar de mirar a las paredes en busca de algún ejemplar de buitre.

Unos minutos después, volveremos a cruzar el barranco u arroyo del Horcajo, para seguir nuestro descenso por la margen derecha del cauce acuático.








Siguiendo las marcas del GR-66 y las balizas de madera con las flechas pintadas en azul, poco a poco iremos abandonando el barranco del Horcajo, con bonitas vistas del mismo en su parte final.






La vegetación no es tan tupida como antes pero nos deja vistas de gran belleza del cauce del Horcajo, el cuál a modulado el agua creando bonitas formaciones tobáceas.

Después de unos minutos caminando casi sin perder altura, comenzará una brusca bajada que indica el final del arroyo o barranco del Horcajo.

Unos minutos más tarde, el sendero poco a poco se irá agrandando convirtiéndose en un pequeño camino. Siguiendo las marcas del GR-66, nuestro recorrido irá en paralelo al río Tajo, por su margen izquierda, caminando a contracorriente llegaremos a una zona de praderío, donde debido a la humedad, avellanos, mostajos y arces crean un bonito paisaje, rodeados de una multitud de libélulas, o mejor dicho, anisópteros, de varios colores.

El río más largo de nuestra península, el Tajo, se dejará ver en contadas ocasiones, ya que la vegetación de ribera de dicho cauce es bastante amplia.

Poco a poco nos iremos apartando del río Tajo, cruzando un denso pinar de pino silvestre, hasta alcanzar en unos minutos la carretera, a pocos metros del puente del Martinete.

A partir de ahora, debemos de seguir hacia la derecha, por la carretera CM-2106, por lo que llevaremos cuidado, circulando por la izquierda de la misma.

Mientras vamos caminando, podremos ir observando el cielo en busca de algunas de las aves rapaces nidificantes en esta zona del Alto Tajo, como el buitre leonado, el águila real o el alimoche.

En un momento de nuestro caminar, observaremos que la carretera de divide en dos carriles, separados uno del otro por una especie de área recreativa, o por lo menos, eso parece que es o que era, ya que se encuentra en un gran estado de abandono. Pero dispone de una fuente en la cuál podemos beber un poco de agua y refrescarnos el cuerpo, debido al contínuo ascenso por la alquitranada vía.

Unos minutos más tarde y unos cuántos metros más arriba, llegaremos al punto de inicio de nuestra excursión, situado al principio de un camino que nos sale a nuestra derecha, justo antes de tomar una curva hacia la izquierda por la carretera. Atención al cruzar la carretera, que aunque no transiten muchos vehículos, no nos debemos confiar.

Y hasta aquí, el recorrido por la primera de las rutas que acometeremos en el parque natural del Alto Tajo, lugar, que de momento, me ha impresionado bastante debido a su hermosa riqueza vegetal y, sobre todo, a la tranquilidad reinante en este rincón tajense.

DATOS RUTA


Tiempo empleado >>> 2,10 horas

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ACCESO

Desde Peralejos de las Truchas, tomamos la carretera CM-2106, dirección Masegosa o Tragacete durante 4 kilómetros para llegar al puente del Martinete que salva el río Tajo. Por dicho trayecto hemos atravesado el arroyo de Juan Taravilla en un par de ocasiones y un arroyo estival o barranco.

Una vez cruzado dicho puente, seguimos por la carretera poco más de 2 kilómetros, hasta encontrarnos un camino a la derecha antes de pasar por una curva hacia la izquierda.

Nos metemos por dicho camino y nada más hacerlo, estacionar nuestro vehículo en un ensanche del camino a mano izquierda.

Un buen punto de referencia para encontrar el camino, es el cartel informativo de la ruta del barranco del Horcajo, situado al inicio de dicho camino, en su margen izquierda.

24 junio 2010

MOMENTOS LOBO IBÉRICO

Los vídeos que mostramos a continuación, son partes de la vida diaria del mayor depredador de nuestra península, el lobo ibérico (Canis lupus signatus).

Gracias al inmenso trabajo de divulgación de varios naturalistas, y sobre todo, de Félix Rodríguez de la Fuente, el lobo ibérico convive hoy con nosotros.

Él fue quien nos concienció de la importancia del lobo en nuestro país; fue quien nos enseñó a apreciarlo y, lo más importante, a respetarlo.

Y es que desde tiempos inmemoriales, el hombre y el lobo son especies irreconciliables.

En un principio, ambos cazaban presas para alimentarse. Incluso el hombre domesticó a algunos lobos, y hoy en día, sus parientes están considerados el "mejor amigo del hombre", el perro.

Pero desde que el hombre comenzó su actividad ganadera, la guerra se inició.

Y mucha parte de la culpa de la enemistad del hombre y el lobo, viene de las leyendas y cuentos antiguos que culpan al cánido del secuestro y muerte de miles de cabezas de ovejas, y, de ataques hacia el propio hombre.

Pero hoy, todo esto va cambiando. Tenemos la cierta concienciación de que el lobo debe vivir en paz con los humanos. Incluso la administración arrima el hombro, pagando a los ganaderos por cada muerte de un animal de su propiedad, siempre y cuando se demuestre que ha muerto por la dentellada de éstos cánidos salvajes. En la actualidad, el lobo ibérico se va expandiendo poco a poco por toda la geografía española, reconquistando antiguos terrenos.

Después de haber estado al borde de la extinción, el precioso y "temido" aullido del lobo vuelve a resurgir en nuestra península.

Los vídeos están grabados en la zamorana sierra de la Culebra, el lugar de mayor densidad lobuna de Europa Occidental.

Quiero agradecer profundamente, a todos los naturalistas y amantes de la naturaleza, que se dejan muchas horas en el medio natural, a la espera de algún animal (sobre todo los que viven en completa libertad, como los de los siguientes vídeos), bien para fotografiarlo, bien para filmarlo. Hasta el último de vuestros segundos, merece la pena. Gracias.

En el primer vídeo, vemos como una loba "alfa", participa en los juegos de algunos lobeznos.

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En el segundo vídeo, observamos, aparte de una de las áreas de la sierra de la Culebra donde viven en paz muchos ejemplares lobunos, un macho "alfa" inspeccionando la zona.

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Imágenes cedidas por Antonio Herrero Carretero, autor de los vídeos.

08 junio 2010

NACIMIENTO del RÍO CASTRIL

Aprovechando que el 1 de Mayo es festivo, y que este año caía Sábado, decidimos irnos a pasar el fin de semana al parque natural de la sierra de Castril.

Ese Viernes ya nos esperaba una bonita casa rural, y poco a poco, los componentes del viaje iban llegando a ella una vez que acababan sus trabajos.

El Sábado, después de pocas horas de sueño (como consecuencia de la noche anterior de "chikirrikis" varios y demás), nos dirigimos hacia el granadino pueblo de Castril, para realizar el itinerario del nacimiento del río Castril.

Esta excursión dá comienzo en el denominado Cortijo del Nacimiento, donde acaba la pista forestal que discurre en paralelo al Castril.

Comenzamos nuestro recorrido en el panel informativo de diversas rutas que comienzan en este punto. Justo enfrente de éste panel, avanzaremos por debajo de la tubería de agua que se dirige hacia la central eléctrica.

El sendero es claro y no tendremos ninguna dificultad para seguirlo en ningún momento. Algún hito de madera con una flecha blanca, nos indicará el recorrido correcto si tenemos dudas. Hemos de reseñar que todo nuestro recorrido es el mismo que para realizar el itinerario del barranco de la Osa.

Dicho sendero transita al principio en paralelo a una valla metálica que se queda a mano izquierda. Agracejos, majuelos y bojes nos acompañarán en este primer tramo de nuestro recorrido.

Unos minutos después y ya sin la citada valla, llegaremos a un mirador natural en el que se divisa el barranco de Túnez, cuyo final es una impresionante brecha en la roca caliza, objeto de deseo de muchos barranquistas, máxime cuando el caudal de agua (ya que la mayor parte del año está seco) es el apropiado, con una cascada final de unos 30 metros.

Seguimos nuestro itinerario y después de un breve descenso, llegamos por vez primera al cauce del río Castril, donde se ubica un cruce de caminos. Nuestro itinerario sigue de frente. A la izquierda se sitúa el puente que cruza el río Castril, y que si lo atravesáramos, un sendero nos llevaría a la cumbre del pico Empanadas, la cima más alta del parque natural de Castril y el de Cazorla, Segura y las Villas, que ambos comparten.

También por el mismo sendero, nos llevaría hasta el barranco de la Osa, realizando un recorrido circular hasta enlazar con el recorrido que nosotros llevamos.

Buen sitio para descansar un rato y contemplar el lecho fluvial del Castril. Sargas y mimbreras son los dominadores del bosque de galería. También es el hábitat de la nutria.

Reanudamos la marcha, pasando al lado de algunos paneles explicativos sobre la sierra de Castril. Unos minutos después, el sendero se bifurca. A la derecha, nos llevaría a los prados del Conde, donde existe un refugio.

Nosotros tomamos el sendero izquierdo, y que en pocos minutos alcanza una conducción de agua.


Al principio, dicho canal lo llevaremos a mano derecha para pocos minutos después atravesarlo y llevarlo a mano izquierda, caminando por un estrecho sendero.


Minutos después llegamos al azud que se construyó para la canalización del agua por la que metros anteriores hemos caminado junto a ella y que finaliza en la central eléctrica. Esta es una de las 20 presas, azudes o diques que la organización ecologista WWF ha propuesto eliminar, dentro de su programa "Liberando ríos", por su tremendo impacto ambiental dentro del espacio natural protegido de la sierra de Castril, ocasionando este azud un efecto barrera, siendo la trucha la especie más perjudicada.




Seguimos nuestro trayecto, siguiendo la senda que en pocos minutos comenzará a ascender.




Unos metros más arriba, empezaremos a oir el rumor del agua, percibiendo el nacimiento del río muy cerca.

Y no nos equivocaremos, ya que detrás de un panel informativo sobre el nacimiento del río Castril, observaremos como brota el agua por diversas surgencias en la roca. Éste es el lugar donde nace el Castril.

Este nacimiento es un manantial kárstico, formado por la erosión del agua a la roca caliza formando galerías y canales, hasta que la altura del agua llega a estas surgencias de la roca y brota por ellas.

Y es aquí donde acaba nuestra excursión al nacimiento del río Castril. La vuelta es por donde hemos venido.

Podemos bajar al pie del nacimiento para comprobar la pureza y frialdad de sus aguas.

Si siguiéramos la senda que sigue cuesta arriba, nos llevaría hasta el barranco de la Osa, y en un recorrido circular, acabaría en el puente sobre el Castril que visitamos anteriormente. Por este sendero circular, podremos observar ejemplares de tejos, quejigos y arces.

La excursión que hemos realizado es corta, sí, pero de una atronadora belleza, pudiendo contemplar diversos tipos de flora y sobre todo, de un paisaje espectacular que no tiene nada que envidiar a su vecina y famosa, sierra de Cazorla.

DATOS RUTA


Tiempo empleado >>> 46 minutos

ACCESO

Desde Castril, coger la carretera A-326 dirección Huéscar. Algo menos de 4 kilómetros después, abandonar la carretera cogiendo un camino asfaltado a mano izquierda que nos indica al parque natural de la sierra de Castril.

Bastante menos de 1 kilómetro después, tomar el camino asfaltado de la derecha, que también está indicado.

Seguir por este camino casi 1 kilómetro, donde termina el asfalto y el camino se transforma en una pista de tierra.

A partir de ahora, tendremos que seguir la pista forestal durante prácticamente 10 kilómetros, circulando despacio para no perder detalle alguno del paisaje del lugar, como por ejemplo, unas buenas vistas del pantano del Portillo.

Atravesaremos los barrancos Martín, Oscuro, de Pedro García o Fuente Pedro García y de la Pólvora y un arroyo estival o barranco antes de atravesar por primera vez el río Castril, por el puente de Lézar.

Una vez estemos en la izquierda del Castril, atravesaremos en tres ocasiones un arroyo estival o barranco, los barrancos de Calarejo, de los Ceniceros, del Charcón o de la Ascuílla o de Sopalmo, dejando a mano izquierda el camino que se dirige hacia la cerrada de Lézar, dejando a la derecha el complejo turístico de El Cortijillo (con camping y restaurante) y dejando a mano izquierda el camino que se dirige hacia la cerrada de la Magdalena, inmediatamente antes de volver a cruzar el río Castril, por el puente de Pino Hermoso.

Ahora, circulamos a la derecha del Castril, atravesando los barrancos de las Canalejas (donde existe un sendero circular que desemboca más adelante por la misma pista que transitamos, y que recorre los barrancos de las Canalejas y Hoyos del Moreno), del Picón y Hoyos del Moreno o arroyo Juan Ruiz, justo antes de llegar a Cortijo del Nacimiento, lugar donde dejaremos nuestro vehículo.

10 abril 2010

ISLA del PAN y LAGUNA PERMANENTE

Después de un aplazamiento de fecha y cambiando el lugar donde "montamos" nuestro "campamento base", por fin pudimos visitar el parque nacional de las Tablas de Daimiel.

Cuatro valientes salimos de nuestro pueblo dispuestos a visitar en un fin de semana los mayores humedales manchegos, las Tablas de Daimiel y las lagunas de Ruidera, ya que era el momento oportuno para su visita, puesto que ambos rebosan agua por todos lados.

Tanto mi mujer como yo, nunca habíamos estado en el parque nacional, mientras que los otros dos compañeros sí lo habían visto pero no llenas como están en la actualidad. Por lo tanto, todos estábamos deseosos de ver el estado hídrico de las Tablas y observar la avifauna existente en esta época del año.

Muy temprano nos despertamos el Sábado, para dirigirnos hacia Daimiel (Ciudad Real) y desde allí acceder a las Tablas de Daimiel. Algo más tarde de las 8 de la mañana, estábamos preparados para visitar el lugar. Un par de coches y alguna autocaravana eran las únicas señales de que habíamos llegado a tiempo, ya que unas horas después, centenares de vehículos y algunos autobuses colapsaban el aparcamiento y una enorme marea humana inundaba las Tablas.

Decidimos realizar el itinerario de la Isla del Pan, que es la que vamos a describir en éstas líneas.

Nuestro trayecto comienza enfrente del centro de visitantes del parque nacional, donde acaba el aparcamiento, junto a los indicadores de las tres rutas posibles.

Iniciamos nuestra marcha hacia la izquierda, siguiendo las indicaciones de las rutas de la Isla del Pan y de la Laguna Permanente. A los pocos metros giramos hacia la derecha, dejando al frente el camino que se dirige hacia la laguna.

Unos minutos después, un camino a la derecha se dirige hacia la laguna de Aclimatación, que después visitaremos. Seguimos recto y un poco más adelante ya veremos las típicas pasarelas de madera tan famosas en este lugar.

Antes de transitar por las citadas pasarelas, nos dirigiremos hacia la izquierda para ir al primer balcón de la ruta. Después de la primera ojeada, volvemos sobre nuestros pasos y hacia la izquierda nos internaremos en la primera de las muchas pasarelas que habitan en el tablazo.

Seguimos caminando y nos volvemos a dirigir a la izquierda para ir al segundo balcón de la jornada. Volvemos nuevamente atrás y seguimos hacia la izquierda para adentrarnos en la primera de las islas.

Unos metros más adelante nos encontramos con la siguiente pasarela. Es en este lugar donde vive la famosa barca de pescadores que no hace mucho tiempo atrás, simbolizaba claramente el estado de las Tablas de Daimiel, puesto que yacía inerte en el seco terreno en el que antaño navegaba.

Seguimos caminando, girando nuevamente hacia la izquierda para ir a otro balcón. Marcha atrás otra vez, y hacia la izquierda seguimos nuestro recorrido, atravesando la pasarela que en este lugar ha sido reciéntemente rehabilitada. Unos metros más adelante, nos encontramos una bifurcación: a la izquierda seguiríamos nuestro recorrido pero nosotros tomamos el camino de enfrente que nos indica al observatorio de la isla del Pan.

Nos internamos en la isla del Pan y seguimos recto en el siguiente cruce, ya que por la izquierda es por donde volveremos. Comenzamos a subir pasando al lado de una típica construcción de este humedal, una cabaña de pescadores, hasta llegar al observatorio ubicado en lo alto de la isla.

Un enorme prismático allí ubicado nos servirá de ayuda para visualizar la zona noreste del parque nacional, siguiendo el curso del río Cigüela.

Es casi una obligación en las Tablas de Daimiel de llevar, aparte de la cámara fotográfica, unos buenos prismáticos; y digo buenos porque es en ocasiones como ésta, en la que te das cuenta de que tus prismáticos pequeños y ligeros, no sirven de nada para, por ejemplo, avistar a alguna de las 250 especies de aves que habitan en este humedal.

Continuamos nuestro recorrido bajando por el sitio contrario al que subimos y unos metros después nos internamos en el bosque de los tarayes. El taray es el árbol característico de las Tablas y en esta zona es donde tiene su mayor densidad, acompañado de una hermosa pradera. Continuamos nuestro recorrido pasando al lado de varios tarayes de gran porte hasta llegar al camino de subida al observatorio. Giramos hacia la derecha para pocos metros después tomar nuevamente la derecha, abandonando definitivamente la isla del Pan.

Continuaremos nuestro recorrido paseando por encima de las pasarelas, sin dejar de observar el agua situada casi a la altura de nuestros pies. Si tenemos suerte, podremos contemplar algún ejemplar de galápago, el europeo y el leproso.

Pronto alcanzaremos otro balcón al cual nos dirigiremos hacia la derecha para observar esta zona del parque nacional.

Después del vistazo, marcha atrás, siguiendo por la derecha y atravesar la última de las pequeñas islas que hemos atravesado (3 en total). La verdad es que es una delicia caminar por estas bellas pasarelas.

Unos minutos después y antes de pisar tierra firme, nos dirigiremos al último balcón situado a nuestra izquierda para echar el último vistazo de las Tablas mediante estos miradores de madera.

Las plantas acuáticas que forman este humedal, lo componen en su mayor parte la masiega, siendo éste el mayor masegar de España y de Europa Occidental, seguida del carrizo y de la enea.

Nuevamente volvemos sobre nuestros pasos, siguiendo nuestra ruta hacia la izquierda para poco tiempo después encontrarnos con el camino que se dirige hacia la laguna Permanente.

Tomamos dicho trayecto girando hacia la derecha. Por este camino, desnudo de pasarelas, llegaremos en unos minutos al entorno de la laguna Permanente, lugar en el que siempre hay agua, ya que un pozo cercano abastece a este lugar en momentos de sequía.

Caminando en silencio, intentaremos observar el vuelo de varias de las aves que habitan en este rincón del parque nacional. Al poco tiempo nos desviaremos a la derecha para internarnos en un observatorio. Dicho "mirador camuflado" nos permite ver a diversas aves del humedal, dependiendo de la época del año que vayamos a las Tablas. Éste observatorio tiene dos puertas, pudiendo entrar en las dos en busca de una buena fotografía o avistamiento.



Salimos del observatorio y siguiendo nuestro camino hacia la derecha, iremos en paralelo a algunos ejemplares de álamo blanco, que nos acompañarán hacia el último de los observatorios faunísticos, lugar donde acaba el trayecto de la laguna Permanente. Nosotros no pudimos llegar a él, ya que estaba inundado el acceso al observatorio.




Puntualizar que es en éste sector del parque nacional, donde las aguas dulces del río Guadiana entran a través del molino del Molemocho, sufriendo sus primeros encharcamientos en la zona de la laguna Permanente.

Volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar al cruce en que salimos del trayecto de la isla del Pan y nos internamos hacia la laguna Permanente. Ahora, seguiremos recto para en pocos minutos llegar a la otra bifurcación, la que pasamos al principio de nuestra ruta y que se dirigía hacia la isla del Pan. Seguimos recto y en muy pocos metros habremos llegado al inicio de nuestra excursión, el parking del centro de visitantes.

Pero nuestra visita a este humedal, no se ha acabado todavía. Seguimos recto, siguiendo las indicaciones hacia la torre de Prado Ancho. A los pocos metros, giramos hacia la izquierda. El camino se dirige hacia la laguna de Aclimatación. En el siguiente cruce, tomamos la senda de la derecha, que nos llevará hacia la citada laguna.

Estamos en el mayor observatorio de las Tablas de Daimiel. Disponemos de dos puertas para entrar en él. Se aconseja entrar en las dos partes del observatorio para disponer de una mejor visión de las aves que habitan en él.

La citada laguna de Aclimatación, sirve de alojamiento inicial a especies faunísticas, que por diversos motivos tienen que pasar una temporada en semilibertad, ya que el espacio de la laguna está cerrado por una malla para que ningún ave escape. Y además, sirve para que los visitantes al parque nacional, se familiaricen con las especies acuáticas que viven en el humedal manchego.

Especies anátidas como el azulón, tarro blanco, ánsar, porrón moñudo, pato colorado o cuchara común ("Fotón", "Braulio" o "Trozo de Carne", nombres "populares" de dichas aves), habitan en la laguna de Aclimatación.

Podemos tomarnos todo el tiempo que haga falta, ya que disfrutaremos de sus gráciles movimientos y sobre todo, de la belleza de dichas aves. Solamente hay que respetar una norma, guardar silencio. Y si debemos de hablar, en voz baja para no molestar a la avifauna. Así, podremos conseguir seguro alguna buena fotografía de las aves acuáticas.

Una vez saciada nuestra curiosidad por las aves residentes, salimos del observatorio, volviendo sobre nuestros pasos hasta llegar al cruce en el que nos internamos hacia la laguna de Aclimatación. Ahora, seguiremos hacia la derecha por un camino que nos dejará en el trazado que nos lleva a la isla del Pan, y que ya rebasamos al principio de la excursión.

Giramos hacia la izquierda y pocos metros después volvemos a girar hacia la izquierda para llegar al punto de inicio de nuestra ruta, el parking del centro de visitantes, ahora sí, final del recorrido.

La verdad es que me ha impresionado éste lugar, ya que la vista de la lámina de agua es inmensa. Las mejores horas para visitar las Tablas de Daimiel, es o bien al amanecer o al atardecer, con bellos colores y reflejos en el agua.

¡Quien nos iba a decir que en el mes de Marzo del 2010 iba a estar encharcada el 100% de la superficie posible del parque nacional de las Tablas de Daimiel!.

Sobre todo, cuando en el pasado Otoño, varias zonas del parque nacional ardían en el subsuelo del tablazo, a causa de la combustión de la turba. Entonces poco más del 1% del espacio natural estaba encharcado de agua. La vida de las Tablas corría peligro.

Pero una vez más, la madre naturaleza nos regaló el agua para que este maravilloso enclave natural renazca de sus cenizas, y ser un destacado humedal por la riqueza animal y vegetal que en estos desbordamientos dulces y salobres nos brinda la Mancha húmeda.

¡Pero ojo!, ha sido un aviso bastante importante y debemos de aprender de los errores. Solo espero que los que "mandan", no sean partícipes en la destrucción y desecación, de uno de los mayores humedales castellanos, las Tablas de Daimiel.

DATOS RUTA



Tiempo empleado >>> 3,14 horas

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ACCESO

Desde Daimiel, seguir las indicaciones hacia el parque nacional de las Tablas de Daimiel, cogiendo un camino asfaltado desde las afueras del pueblo.

Éste camino pasa por debajo de la N-430, teniendo una distancia de algo más de 10 kilómetros, finalizando en el centro de visitantes del parque nacional.

Por el citado camino, dejaremos a la izquierda la laguna de la Albuera y a la derecha, la laguna de Escoplillo. Y como no, atravesaremos el río Guadiana a su paso por el molino del Molemocho, hoy en día, reconvertido en centro de visitantes. Pero éste no es el centro de visitantes que buscamos, sino el siguiente, a algo más de 1 kilómetro desde el molino.

Este camino asfaltado está bastante bien señalizado. Sólo un camino nos puede confundir. Y es el camino asfaltado que sale desde la izquierda pasados 4 kilómetros desde la salida de Daimiel. Nosotros seguiremos recto pero si lo siguiéramos, nos llevaría a la parte oeste de las Tablas de Daimiel, donde se ubica la presa y el molino de Puente Navarro, lugar de salida del Guadiana del parque nacional.